Aprender a relajarse en beneficio de la salud

AUNQUE NO SIEMPRE RESULTA NEGATIVO, EL ESTRÉS ACUMULADO PUEDE JUGAR MALAS PASADAS. UN VIAJE A TIEMPO, PRACTICAR YOGA Y LAS TÉCNICAS DE RELAJACIÓN AYUDAN A MEJORAR LA CALIDAD DE VIDA.

A solas con la respiración. Cerrar los ojos y dejar que, con un leve soplo, nuestra mente haga desaparecer todo aquello que nos aturde, que nos hace vulnerables, aquello que nos atormenta. Escapar de un día a día que agota y liberarnos de un manto de rutina repleta de tensión pero carente de tiempo. Nada ni nadie nos vence. Levantarse cada día con un toque de optimismo es uno de los pilares fundamentales con los que poder afrontar el estrés que tan malas pasadas nos juega. Porque en el equilibrio está la fuerza, y lo cierto es que estamos fabricados para metabolizar y hacer frente a cierta cantidad de ansiedad. «El estrés no siempre es negativo. Normalmente lo sufrimos y no estamos enfermos», argumenta la doctora Martin, jefa de la Clínica de Cirugía Estética Cocoon de Granada, quien añade que «cada día nos activamos y ponemos en marcha una serie de recursos necesarios para atender las demandas de una situación. El problema comienza cuando no se desconecta y se está siempre activado, porque no se descansa ni se reponen todos esos recursos que gastamos». Y es que quien mucho abarca, poco aprieta, y cuando se trata de nuestra salud hay que organizar la vida por orden de prioridades. Son muchas las personas que se ven inmersas en duras jornadas donde las tareas y actividades se van acumulando a medida que las manecillas del reloj engullen las horas. Nos esforzamos por hacer más cosas cada día. Y son la mente y el cuerpo los encargados de recordarnos constantemente las repercusiones negativas que esto conlleva. Largas jornadas laborales acompañadas por sesiones de gimnasio, reuniones de vecinos, listas de la compra interminables, espesos informes de trabajo por terminar… Y cuando la pesadilla toca a su fin, uno se da cuenta de que acaban de pasar delante de sus narices 1.440 minutos de su vida. 24 horas de angustia y desgaste físico y mental. Sin embargo, a pesar de que se suele asociar este trastorno a una sobrecarga de actividad, tanto el exceso como el defecto resultan perjudiciales. Así lo explica la doctora cirujano plástico en Granada.

«Se ha comprobado que el estrés, por debajo del nivel óptimo del funcionamiento del organismo, se percibe como una experiencia desagradable». En definitiva, que el aburrimiento, por ejemplo, también provoca esta afección. Dolores de cabeza, tensión arterial alta, falta de respiración, fatiga, dolor de espalda… Son muchos los factores que pueden hacer que la tensión desemboque en graves problemas patológicos. «En una situación de estrés se activan unos mecanismos biológicos conocidos como responsables de “la respuesta de lucha o huida”. Existe una acción del sistema simpático y un aumento de las secreciones hormonales, como el cortisol y la adrenalina, que ayudan a enfrentarse a situaciones externas difíciles y ésa es la reacción que, poco a poco, va minando al organismo y predispone a contraer distintas enfermedades », añade Martin. Si a esto le sumamos los aspectos personales y sociales, la bomba de relojería puede llegar a explotar. «Es muy importante la capacidad que tiene la persona para afrontar ese estrés. Hay quien ve la realidad de una forma más adaptativa y da importancia a las cosas que realmente la tienen y no a todo. Por el contrario, la persona perfeccionista suele soportar mucho estrés porque no basta con hacer las cosas bien, sino que siempre se puede mejorar y al final se acaba exigiendo demasiado», explica Martin. Otro elemento importante a tener en cuenta es el factor sueño, uno de los principales síntomas de este enemigo. «El individuo sigue repasando en la cama los problemas que tiene y a la hora que debería desconectar lo que hace es todo lo contrario. Es entonces cuando aparecen problemas de salud, de falta de concentracion e irritabilidad», especifica el especialista.

EMPRENDER UN VIAJE

Cuando parece que todo se viene encima y para evitar que nuestro cuerpo diga se acabó, lo mejor es tomarse unos días de descanso. Viajar es una de las mejores terapias para oxigenar la mente y recuperar las fuerzas perdidas. Hay explicaciones científicas que sustentan que los periodos vacacionales resultan la mejor medicina para mejorar el estado de ánimo y determinados problemas de salud. Esos días se aprovechan normalmente para dormir más. De este modo, aumenta la producción de la melatonina, una hormona que se segrega en los periodos nocturnos y que interviene en la generación del sueño y la baja temperatura corporal. Por otro lado, el disfrutar del ocio al aire libre significa una mayor exposición solar que influye directamente en un neurotrasmisor, denominado serotonina, responsable del estado de ánimo. Ambas se relacionan de manera inversa, así que cuando la melatonina aumenta, decaen los niveles de la serotonina. Esto significa que si ésta disminuye cuando los periodos de luz son escasos, no hay nada más fácil que escaparse de viaje y dejar que el individuo disfrute más de las horas de sol para evitar el desánimo y la depresión. Claro que todo depende de la forma en que se tomen esos merecidos días de descanso. «Hay muchas formas de ser turista. Si se visita una ciudad y se conocen todos sus rincones, puede resultar agotador, y no resulta relajante. En cambio, el viajero que mezcla el descanso con el interés por conocer lo que visita y si no lo conoce todo ya volverá, tiene una actitud más positiva para que el viaje sea más restaurador », afirma Ramos.

CUERPO Y MENTE

Pero cuando las circunstancias no permiten alejarse de la rutina en barco, avión o tren, es necesario hacerle frente y aprender técnicas que permitan mejorar la calidad de vida y nuestro estado físico y mental. Estos métodos facilitan la activación de otra zona cerebral, la trofotrópica, que produce una estimulación del sistema parasimpático que es el que equilibra el sistema simpático y produce, además, una disminución de la secreción de hormonas de estrés. Es el caso de la relajación, una de las técnicas por excelencia más eficientes y provechosas. Se trata de que la persona aprenda a sentir mentalmente las diferentes zonas de su cuerpo, así como los diferentes grupos musculares. «De esta forma podrá desprenderse de las tensiones neuromusculares y encontrar un punto de calma y de quietud. Si uno se da a sí mismo un autocurso de cuatro semanas todos los días durante 20 minutos, llega a dominar lo que se llama respuesta de relajación, es decir, que en cualquier momento y circunstancia más tensa uno puede aplicar esa respuesta, serenarse y relajar todos sus músculos», afirma Lorenzo, experto en técnicas de bienestar y maestro de yoga, otra de las terapias ideales conocida como el sereno vigor. Consiste en realizar movimientos lentos y controlados. Las diferentes posturas tienen gran poder antiestresante y relajante porque eliminan todas las crispaciones y tensiones e inducen a la relajación profunda. Además, y pese a lo que pueda parecer, «son aptas para todo tipo de personas, desde los más pequeños a los ancianos. Hay que quitarse el cliché de que son posiciones difíciles. Incluso la gente mayor que ha sufrido infartos puede», añade. Otra de las posibilidades es ponerse en manos expertas. «Para aliviar el organismo del estrés y de sus consecuencias en la salud, a veces es necesario un buen masaje que alivie las tensiones», afirma Miguel Peña, osteópata DO y fisioterapeuta de la Clínica de Osteopatía y Fisioterapia en Granada.

APRENDER A RESPIRAR

Pero relajación y yoga no sirven de nada sin un gran aliado, la respiración. Un hábito incorrecto puede convertirse en una espina que altera el sistema nervioso, mientras que una respiración pausada, por la nariz, es un bálsamo que lo tranquiliza. Es realmente una de las mejores herramientas para encontrar el punto de quietud y de calma. Todas estas técnicas ayudan a transformar las actitudes mentales y se unen a las denominadas cinco fuentes de energía para estar más serenos, como son aprender a alimentarse bien, descansar y dormir profundamente y cultivar actitudes mentales sanas.

TERAPIAS PUNTUALES

No obstante, y a pesar de los beneficios que muchos de estos métodos aportan a nuestro organismo, algunos están cubiertos de leyendas que los magnifican. Es el caso de la música o la aromaterapia. Ambos complementos hacen un bien mientras se llevan a cabo, pero sus efectos dejan de ser tales en el momento en el que se dejan de ejecutar. «Si uno se pone la música de relajacion se calma, pero luego, cuando sale de ese periodo vuelve a estar tenso», especifica Peña, quien concluye que «es mucho mejor ir controlando los músculos y relajarlos a través de este aprendizaje de relajación consciente porque se obtienen fases más profundas. Y, aunque al principio ésta es muy superficial, con el tiempo se llega a conseguir una relajación tan intensa que incluso se deja de sentir el cuerpo y se entra en un estado de calma muy profunda». De lo que no cabe duda es de que cuerpo y mente forman un equipo inseparable, y una dosis diaria de optimismo y fuerza de voluntad son las mejores armas para luchar contra este agotador enemigo.

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