Educación postural con soltura

En orden y armonía. Estos son los principios bajo los que se rige un método, cuyo objetivo es hacer del ejercicio físico un beneficio para el cuerpo y para la mente. Nunca un desgaste. Para ello hay que aprender a moverse según la capacidad de cada uno. Naturaleza obliga, y no es lo mismo un niño, un anciano, un adolescente o una embarazada. Pero mejorar la calidad de vida gracias a unos conceptos básicos es apto para todos los públicos.

Hace casi cuarenta años una mujer, María, sufrió una lesión de columna que la impedía moverse con soltura y le provocaba jaquecas y dolores. Al no encontrar solución a su problema, se fue a París, donde investigó con traumatólogos y profesionales dedicados al mundo de la actividad física.

Amante del ejercicio, buscó en él la manera de compensar su columna e investigó, a través de su propio movimiento, una forma de entrenamiento.  “Esto significa que cada uno tiene una naturaleza y debe tomar conciencia de ella, conocerla a fondo para moverse según su capacidad”, explica Elena, que tomó el testigo de su madre para continuar con su labor. “Sólo de esta manera se puede hacer del ejercicio un beneficio y no un desgaste. Hay gente que “machaca” su cuerpo y luego no es capaz de recuperar la energía perdida”.

El principio del método

Basada en la reeducación del movimiento, esta forma de entrenamiento ha demostrado con creces su efectividad: regula el tono muscular, mejora el riego sanguíneo y la oxigenación, combate el anquilosamiento de las articulaciones, relaja el sistema nervioso y mejora la elasticidad de los tejidos. En definitiva, a través de una serie de movimientos se consigue mantener una vida más saludable. ¿Dónde se esconde el secreto? “Sencillamente, unos ejercicios basados en la dinámica y en la relajación -continúa Elena.

No es lo mismo moverse mecánicamente que hacerlo de forma relajada; si una persona libera su cuerpo y hace ejercicio en función de su naturaleza, siempre obtendrá beneficio”. Aceptar, pues, hasta dónde puede llegar uno, sería el primer principio.

El tipo de ejercicio que se practica en las clases es muy fluido, compensado; parece suave, pero el trabajo es muy intenso y se adapta a cada edad. Cada movimiento se enlaza con el siguiente, se sincroniza con música y los alumnos aprenden a relajarse y a oxigenarse. Nunca se realizan de forma mecánica (no hay máquinas, ni se siguen ritmos de un, dos, tres) y cada movimiento corporal se inspira en la naturaleza (movimiento de impulso, de onda, de aire).

“Cuando se imparte una sesión, se recurre a la simbología e interpretación del movimiento, porque es mas fácil que los alumnos comprendan cómo realizarlo”, indica Miguel, fisioterapeuta y profesor de este método de la clínica de fisioterapia Miguel Peña. “En vez de decir brazo arriba o brazo abajo, aprenden a moverlo como si fuera, por ejemplo, una ola del mar. Con esto se consigue, además, que hagan un trabajo de visualización, que resulta muy bueno para los niños y los ancianos porque estimula la coordinacion del cuerpo y la mente. Las personas estresadas o con preocupaciones se concentran tanto que consiguen olvidar los problemas”.

En definitiva, un concepto de ejercicio donde se unen la respiración, la relajación y el movimiento dinámico. Como indican los propios especialistas, “tan importante es saber moverse como saber parar; es un arte moverse de forma relajada y otro arte saber relajarse al parar” .

Cubriendo etapas

Desde los bebés hasta las personas de la tercera edad, pasando por los adolescentes o las mujeres embarazadas. Cualquier persona puede practicar este tipo de ejercicio con la posibilidad añadida de realizarlo fuera o dentro del agua. Para entender el porqué, vamos por partes.

En forma para ser madres.

Sentirse bien durante el embarazo es el objetivo primordial de cualquier mujer. El parto es como una maratón: empieza la carrera y ya no puedes volver atrás. La única opción es llegar a la meta. El entrenamiento consiste en preparar el cuerpo y la mente para que puedan responder en esta carrera. “Eso es lo que nosotros hacemos -indica Elena-. Un entrenamiento que permite integrar el control corporal, postural y la respiración adecuada, según el momento en el que te encuentres. Uno de los objetivos fundamentales es que la mujer tenga la capacidad de autorregular la tensión a través del movimiento, la respiracion y la relajación”.

Para ello realizan una reeducación funcional que permite estabilizar su constitución física durante los nueve meses y favorece un restablecimiento rápido a lo largo del post-parto. Las madres se recuperan, junto a su bebé, con un entrenamiento adecuado. “Lo bueno es que con este método la mujer embarazada se prepara para la maternidad, que no es lo mismo que para el parto. No enseñan sólo un cuadro de ejercicios, sino que ayudan a ser madres antes y después de dar a luz”, explica el doctor Miguel, obstetra ginecólogo. “Además, en la preparación física -tanto en el embarazo como en el post-parto- se incluye una parte de recuperación del suelo pélvico muy novedosa. Con ella se consigue reforzar la zona perineal para que la mujer no tenga, por ejemplo, problemas de incotinencia urinaria”.

También existe un programa especial para después del parto en el que “recargan las pilas”, recuperan la estructura física y levantan el ánimo. La madre puede acudir a hacer ejercicio junto al bebé -los movimientos se acoplan a su cuerpo- y esto le ayuda a ganar seguridad: se eliminan dudas, se relajan ambos. Así, por ejemplo, si la madre hace una marcha coordinada, la hace con el niño en brazos. El trabajo se realiza, fundamentalmente, fuera del agua y se puede combinar -no obligatoriamente- con ejercicios en este medio. Por supuesto, el padre está invitado a participar en todas las etapas.

De la infancia a la adolescencia.

Cuando los bebés son muy pequeños comienzan a hacer ejercicio en la piscina acompañados por sus padres. De esta manera, los niños establecen un vínculo muy especial con ellos, realizan una actividad motriz y aprenden a desenvolverse en el agua. Al crecer en este medio, aprenden a dominar su cuerpo dentro de él y ni siquiera son conscientes de que aprenden a nadar. Algo así como el bilingüismo. “Esta experiencia tiene bastantes ventajas -indica la doctora María, neuropsicóloga infantil-. Ayuda al desarrollo psicomotriz del niño, lo que en la primera etapa de la vida es muy importante para el crecimiento intelectual. De los 0 a los 3 años el nacimiento de la inteligencia se debe a este tipo de experiencias, ya que todavía no hay lenguaje. Al trabajar el cuerpo en el agua, el niño experimenta sensaciones, movimientos, y todo ello le ayuda a elaborar conceptos”.

Entre los 3 y los 10 años el objetivo del método es que los pequeños, fuera del agua, aprendan a dominar su cuerpo, a respirar, a ser autónomos y a que integren unos hábitos posturales que les hagan sentir cómodos. De esta manera, podrán conocer sus capacidades y adaptar su cuerpo a cualquier deporte o tipo de ejercicio que quieran hacer en el futuro. La actividad corporal que realizan está enriquecida con muchos recursos: musicales, acrobáticos. “Trabajar el cuerpo es de fundamental importancia en el desarrollo de la personalidad -continúa la doctora María-. Un niño que puede hacer lo que quiera con su cuerpo está muy seguro de sí mismo”.

Cuando llegan a la adolescencia, la meta es ayudarles a aceptar su cuerpo y a potenciar sus capacidades. “A esta edad les aportas el conocimiento racional de lo que pueden hacer y una percepción positiva de su propio cuerpo -indica Esther-. De este modo, se pueden evitar lesiones, dolores de espalda, malas posturas… Es importantísimo que conozcan todas sus posibilidades”.

Madura, estresada, edad adulta.

¿Hombre? ¿Mujer? ¿Entre 30 y 40 años? ¿De una reunión a otra? ¿De casa al trabajo y del trabajo a casa? ¿Ni un minuto para usted ni para la gente que le rodea? No deje que el estrés arruine su vida. Mucho más importante es su equilibrio físico y emocional que cualquier otra cosa. Aunque a veces parezca mentira. Con el deseo de que cualquier persona sepa “canalizar el estrés”, los especialistas de esta técnica han diseñado programas de entrenamiento, adaptados a las características de cada uno y que ayudan a relajarse en la vida diaria. Basta con aprender a hacer unos movimientos fluidos que tonifican, oxigenan y consiguen aumentar el fondo respiratorio y el tono muscular. Además, se enseña a corregir defectos posturales mientras se desvanecen las tensiones diarias.

La tercera edad.

Por último, y como es natural, existe un programa especial para las personas mayores. En él trabajan la habilidad corporal y la agilidad mental, lo que les ayuda, sin duda, a disfrutar más de su vida y de su tiempo libre.

En resumen: un método que ofrece la posibilidad de mejorar la calidad de vida. En orden y armonía. Como nos gustaría vivir a todos. ¿Lo conseguiremos algún día?